Pos- Modernidad
POS MODERNIDAD
Se decía en un desfile de moda:
“Los jóvenes usan las prendas así porque es la manera de rechazar todo lo anterior, de decirle no a las tradiciones y costumbres que ya no sirven; es la filosofía de la destrucción. Debemos romper con el pasado porque ya está destruido y realizar cosas nuevas que no estén vinculadas con lo anterior”.
Nos preguntamos si son cuestiones de la moda solamente, efímera y pasajera, o la descripción de una época. Para muchos, constituye una descripción acertada de la época en la que vivimos, de los esquemas de pensamiento que la caracterizan y que se ha dado en llamar posmodernidad".
Priora, J. C. (2022). Nuevo des-orden mundial: posmodernidad, hipermodernidad y fin de la historia: (1 ed.). Libertador San Martín, Editorial Universidad Adventista del Plata. Recuperado de https://elibro.net/es/ereader/bibliotecauab/212751?page=69.
El hombre moderno tenía ante sí la imagen de un devenir emancipador de los hombres y de las sociedades: los que triunfantes y lúcidos recorrían el camino del progreso hasta llegar a la liberación total y plena.
Priora, J. C. (2022). Nuevo des-orden mundial: posmodernidad, hipermodernidad y fin de la historia: (1 ed.). Libertador San Martín, Editorial Universidad Adventista del Plata. Recuperado de https://elibro.net/es/ereader/bibliotecauab/212751?page=97.
¿Es posible hablar de una filosofía posmoderna? En relación con este tema, ¿podemos, siquiera, hablar de una filosofía? Si la entendemos como una visión totalizante de la realidad, la postulación de verdades fundamentales, o el establecimiento de normas y criterios objetivos y universalmente válidos, nos encontramos con que de ella ya no queda casi nada. Y digamos “casi” porque para muchos su función ha quedado relegada al análisis del sujeto y el sentido de sus actos, al examen de las tramas objetivas del lenguaje o los principios generales de las ciencias. Se ha subvertido la noción de filosofía. Esta “... ya no da principios generales a las ciencias... Y el resultado no es el de ofrecer fundamento global para lo ético o lo político, sino por el contrario hacer notar la ausencia de fundamento”. (Roberto Follari, Posmodernidad, filosofía y crisis política (Buenos Aires, AR: REI Argentina, 1993), 16.)
Priora, J. C. (2022). Nuevo des-orden mundial: posmodernidad, hipermodernidad y fin de la historia: (1 ed.). Libertador San Martín, Editorial Universidad Adventista del Plata. Recuperado de https://elibro.net/es/ereader/bibliotecauab/212751?page=70.
Comencemos por un análisis morfológico del término. Este incorporó el prefijo “pos” (“post” en algunos términos) que se ha puesto muy de moda. Se acuñaron varios términos que lo incorporan: posindustrial, poshistoria, posestructuralismo, posmodernidad, etc. Sin embargo, desde el punto de vista conceptual, no nos dice mucho y conviene, por otro lado, a una variedad de enfoques semánticos. Son términos “que tienen indudable seducción para los medios masivos y, por lo tanto, sobre el imaginario colectivo; pero que en el plano conceptual son escasamente confiables”. El prefijo nos da la idea de temporalidad, de que hubo un “antes” y que hay un “después” de la modernidad, pero he aquí que lo posmoderno representa la negación de la temporalidad: niega el antes y no cree en un después.
Priora, J. C. (2022). Nuevo des-orden mundial: posmodernidad, hipermodernidad y fin de la historia: (1 ed.). Libertador San Martín, Editorial Universidad Adventista del Plata. Recuperado de https://elibro.net/es/ereader/bibliotecauab/212751?page=71.
El término fue usado por primera vez con énfasis por críticos de los años 60, como Leslie Fiedler e Ihab Hassan. Posteriormente, otros lo utilizaron como sinónimo de posindustrialismo y lo aplicaron a la revolución tecnológica. En los años 70, el término se generalizó aplicado a la arquitectura, la danza, el teatro, la pintura, el cine y la música. Aunque con sentidos distintos en cada caso, se hicieron eco de él Kristeva y Lyotard en Francia, Habermas en Alemania, etc.
Priora, J. C. (2022). Nuevo des-orden mundial: posmodernidad, hipermodernidad y fin de la historia: (1 ed.). Libertador San Martín, Editorial Universidad Adventista del Plata. Recuperado de https://elibro.net/es/ereader/bibliotecauab/212751?page=72.
No debemos “pretender de él aquello que no puede ni quiere proveer. Por ejemplo, rigor, coherencia, un argumento bien hilado”. (Tomás Maldonado, “El movimiento moderno y la cuestión ‘post’”, en Nicolás Casullo, comp., El debate modernidad-posmodernidad (Buenos Aires: El Cielo por Asalto, 1993), 264. En: Priora, J. C. (2022). Nuevo des-orden mundial: posmodernidad, hipermodernidad y fin de la historia: (1 ed.). Libertador San Martín, Editorial Universidad Adventista del Plata. Recuperado de https://elibro.net/es/ereader/bibliotecauab/212751?page=72.
Diversos autores le han dado distintos significados. Para Lyotard, es oposición y rechazo, la quiebra de una época y el comienzo de otra. Para Silvio Juan Maresca, es la presencia de los tiempos de la modernidad consumada, realizada y plena. Dice: Estoy cansado de repetir... que no nos hallamos ante ninguna posmodernidad, ante ningún después de la modernidad (tal después es imposible), sino ante la época de la modernidad consumada [...] Consumado es lo concluso, lo acabado, lo perfecto; lo que ha arribado a su madurez y plenitud y se reitera a partir de allí en su propia suficiencia, teniéndose a sí mismo como fin. Es la actividad del fin. (Silvio Juan Maresca, “Posmodernidad y psicoanálisis”, La Prensa, 27 de junio de 1993, 7).
Hay algunos autores que la celebran, como Vattimo; otros que la critican, como Baudrillard; mientras que otro grupo considera que el proyecto moderno —al que la posmodernidad rechaza— aún puede ser rescatado en lo que tiene de medular y puede orientar nuestra vida, como Jurgen Habermas.
Priora, J. C. (2022). Nuevo des-orden mundial: posmodernidad, hipermodernidad y fin de la historia: (1 ed.). Libertador San Martín, Editorial Universidad Adventista del Plata. Recuperado de https://elibro.net/es/ereader/bibliotecauab/212751?page=72.
Se trata de “un pensamiento que va más allá de la modernidad, pero lo hace avanzando por el mismo camino [...] Se ha propuesto ser otro pensa- miento, y logra ser algo más, pero de lo mismo”. (Jorge Luis Lona, “Crisis de la modernidad, postmodernidad y nueva evangelización”, Cuadernos de la Universidad Católica de Cuyo 18, n.º 21 (1981): 122. Citado en: Priora, J. C. (2022). Nuevo des-orden mundial: posmodernidad, hipermodernidad y fin de la historia: (1 ed.). Libertador San Martín, Editorial Universidad Adventista del Plata. Recuperado de https://elibro.net/es/ereader/bibliotecauab/212751?page=73.
MODERNIDAD CUESTIONADA
Lo que se ha fragmentado es el proyecto de la modernidad que instauró un modo de ver la realidad y al hombre, su existencia y sus relaciones. ¿Cuáles son las notas distintivas de ese proyecto? Según Marta López Gil (Roberto Follari, Modernidad y posmodernidad: una óptica desde América Latina (Buenos Aires, AR: REI Argentina, 1992), 15. CITADO EN: Priora, J. C. (2022). Nuevo des-orden mundial: posmodernidad, hipermodernidad y fin de la historia: (1 ed.). Libertador San Martín, Editorial Universidad Adventista del Plata. Recuperado de https://elibro.net/es/ereader/bibliotecauab/212751?page=73.
Podemos señalar las siguientes:
1. Exaltación de la razón iluminada.
Se estipuló el triunfo de la razón, se creyó que solo ella establece la correspondencia entre la acción humana y el orden del mundo. Alain Touraine lo describe con mucho acierto: Es la razón la que anima la ciencia y sus aplicaciones; es también la que dispone la adaptación de la vida social a las necesidades individuales o colectivas; y es la razón finalmente, la que reemplaza la arbitrariedad y la violencia por el estado de derecho y por el mercado. La humanidad, al obrar según las leyes de la razón, avanza a la vez hacia la abundancia, la libertad y la felicidad. (Alain Touraine, Crítica de la modernidad (Buenos Aires, AR: Fondo de Cultura Económica, 1994), 9) Citado en: Priora, J. C. (2022). Nuevo des-orden mundial: posmodernidad, hipermodernidad y fin de la historia: (1 ed.). Libertador San Martín, Editorial Universidad Adventista del Plata. Recuperado de https://elibro.net/es/ereader/bibliotecauab/212751?page=74.
2. Control y dominio de la realidad.
La aplicación del método científico —el experimento y la inducción— permitió descubrir los secretos de la naturaleza y su legalidad interna. Se creyó que ese conocimiento permitiría dominarla y ponerla al servicio de las necesidades y la felicidad del hombre: hasta los grandes problemas sociales podrían ser resueltos por ella.
Priora, J. C. (2022). Nuevo des-orden mundial: posmodernidad, hipermodernidad y fin de la historia: (1 ed.). Libertador San Martín, Editorial Universidad Adventista del Plata. Recuperado de https://elibro.net/es/ereader/bibliotecauab/212751?page=74.
3. Autonomía del individuo.
Esa razón endiosada sería aquella capaz de establecer sus propias normas: la imagen kantiana del sujeto autónomo que las eleva a ley universal. Ese imperativo categórico se constituyó en el fundamento racional de las normas morales que la modernidad buscaba.
Priora, J. C. (2022). Nuevo des-orden mundial: posmodernidad, hipermodernidad y fin de la historia: (1 ed.). Libertador San Martín, Editorial Universidad Adventista del Plata. Recuperado de https://elibro.net/es/ereader/bibliotecauab/212751?page=74.
El progresismo cientista del siglo xix veía desembocar infaliblemente en una expansión prodigiosa de la humanidad, mientras que hoy vemos abrirse delante nuestro un abismo de tinieblas”. Jacques Monod, El azar y la necesidad (Barcelona, ES: Ediciones Orbis, 1986), 160. Citado en: Priora, J. C. (2022). Nuevo des-orden mundial: posmodernidad, hipermodernidad y fin de la historia: (1 ed.). Libertador San Martín, Editorial Universidad Adventista del Plata. Recuperado de https://elibro.net/es/ereader/bibliotecauab/212751?page=75.
Según Lyotard, la sociedad ha dejado de creer en los “grandes relatos” que pretendían fundamentar las prácticas políticas, sociales o éticas, a saber:
1. El relato de origen hegeliano que entiende a la historia como marcha del espíritu hacia la libertad.
2. El de origen marxista, que postula la emancipación de los trabajadores y una sociedad sin clases.
3. El relato positivista que promete bienestar para todos como resultado del desarrollo de la ciencia y la industria.
El hombre posmoderno ya no cree. Sus objetos de fe han desaparecido. ¿Cómo es posible creer en una cultura donde los temas de la razón crítica emancipadora y la realización concreta de la libertad prepararon el terreno para que se hicieran realidad la Revolución francesa, los campos de concentración, los horrores de Vietnam o todas y cada una de las guerras que se continúan librando? Y lo que es peor, “... no es la ausencia de progreso, sino el desarrollo tecno - científico, artístico, económico y político, lo que ha hecho posible el estallido de las guerras totales, los totalitarismos, la brecha creciente entre la riqueza del Norte y la pobreza del Sur”. (Jean Lyotard, La posmodernidad explicada a los niños, cit. en Guillermo Obiols y Silvia Di Segni, Adolescencia, posmodernidad y escuela secundaria: la crisis de la enseñanza media (Buenos Aires, AR: Kapelusz, 1994), 19). Citado en: Priora, J. C. (2022). Nuevo des-orden mundial: posmodernidad, hipermodernidad y fin de la historia: (1 ed.). Libertador San Martín, Editorial Universidad Adventista del Plata. Recuperado de https://elibro.net/es/ereader/bibliotecauab/212751?page=75.
Es por esto que la posmodernidad ya no cree en la razón, ni en el progreso, ni en las instituciones, ni en la política, ni en mitos, ni en ninguna “metanarrativa” que pretenda legitimarla: simulacro, disolución, extinción, negatividad, desconstrucción, desencanto, pérdida del sentido, decadencia... son algunos de los múltiples términos —y la lista no es exhaustiva— con los que el hombre posmoderno expresa su absoluta carencia de certezas.
Priora, J. C. (2022). Nuevo des-orden mundial: posmodernidad, hipermodernidad y fin de la historia: (1 ed.). Libertador San Martín, Editorial Universidad Adventista del Plata. Recuperado de https://elibro.net/es/ereader/bibliotecauab/212751?page=75.
Ahora habla de muertes: “ha muerto Dios” y “ha muerto el hombre”, no por obra de alguna inquisición, sino por causa de las semillas de destrucción contenidas desde el mismo comienzo en el proyecto original.
Priora, J. C. (2022). Nuevo des-orden mundial: posmodernidad, hipermodernidad y fin de la historia: (1 ed.). Libertador San Martín, Editorial Universidad Adventista del Plata. Recuperado de https://elibro.net/es/ereader/bibliotecauab/212751?page=76.
ITINERARIO DE LA CRISIS
El derrumbe de la razón no sobrevino como un tornado, sino que fue un proceso que acompañó al movimiento moderno desde su mismo comienzo. Las voces de protesta se elevaban desde los mismos pensadores modernos. Largo sería enumerar a todos los que expresaron de algún modo su crítica. Solo señalaremos a algunos. Los más apelados son aquellos que Paul Ricoeur considera los representantes de la “escuela de la sospecha”. Al respecto, declara: El filósofo formado en la escuela de Descartes sabe que las cosas son dudosas, que no son tales como aparecen; pero no duda de que la conciencia sea tal como se aparece a sí misma; en ella, sentido y conciencia del sentido coinciden; desde Marx, Nietzsche y Freud, lo dudamos. (Paul Ricoeur, Freud: una interpretación de la cultura, 6.ª ed. (México: Siglo xxi, 1985), 33).
Marx denunció la falsa conciencia, que no es otra cosa que la imposición de las ideas de la clase dominante a los dominados, y que estos terminan creyendo propias.
Nietzsche, por su parte, denunció la inversión de los valores. (Friedrich Nietzsche, La genealogía de la moral (Madrid, ES: Alianza, 1986). Citado en: Priora, J. C. (2022). Nuevo des-orden mundial: posmodernidad, hipermodernidad y fin de la historia: (1 ed.). Libertador San Martín, Editorial Universidad Adventista del Plata. Recuperado de https://elibro.net/es/ereader/bibliotecauab/212751?page=76.
La moral del hombre moderno es una moral de esclavos, que al no poder ejercer su voluntad de poder y lograr sus propósitos de dominación, efectúa una inversión de los valores: exalta la pequeñez, la bondad, el dolor, la humildad, el amor al prójimo; y niega la moral de señores, que aprecia el valor, el poder, la dominación, la virilidad y el placer. Por esto, Nietzsche rechaza la religión y pregona la muerte de Dios. Ya no hay lugar para él en el proyecto moderno. Al no tenerlo como referente, el hombre se desdibuja a sí mismo. Por eso, el posmodernismo hablará de la muerte del sujeto.
Por su parte, Freud nos mostró que las motivaciones de nuestra conducta no son puramente racionales, sino que oscuras pulsiones inconscientes pueden llegar a ser predominantes. (Sigmund Freud, El malestar en la cultura, 2.ª ed. (Madrid, ES: Alianza, 1973). Citado en: Priora, J. C. (2022). Nuevo des-orden mundial: posmodernidad, hipermodernidad y fin de la historia: (1 ed.). Libertador San Martín, Editorial Universidad Adventista del Plata. Recuperado de https://elibro.net/es/ereader/bibliotecauab/212751?page=77.
Esto significó el derrumbe de la transparencia absoluta de la razón. Follari expresa: “Modernidad en crisis, mirándose a sí misma, atacada por sus propias armas, desintegrándose y a la vez buscando el abrigo del concepto para amortiguar los destrozos...”. (Follari, Modernidad y posmodernidad, 44) Citado en: Priora, J. C. (2022). Nuevo des-orden mundial: posmodernidad, hipermodernidad y fin de la historia: (1 ed.). Libertador San Martín, Editorial Universidad Adventista del Plata. Recuperado de https://elibro.net/es/ereader/bibliotecauab/212751?page=77.
Otra voz fue la de Heidegger, que al señalar las características de lo moderno menciona entre ellas la pretensión de objetividad. Martín Heidegger, “La época de la imagen del mundo”, en Sendas perdidas, 3.ª ed. (Buenos Aires, AR: Losada, 1979), 68-100. Citado en: Priora, J. C. (2022). Nuevo des-orden mundial: posmodernidad, hipermodernidad y fin de la historia: (1 ed.). Libertador San Martín, Editorial Universidad Adventista del Plata. Recuperado de https://elibro.net/es/ereader/bibliotecauab/212751?page=77.
Según él, la ciencia pretende explicar la realidad. Para ello, la pone ante los ojos, lleva lo existente ante sí como un opuesto, hace una representación de los objetos. Pero a la vez, él mismo se encuentra entre los entes y se transforma en objeto. Esa ubicación “frente a las cosas” implica la reducción de su significación a la mera instrumentalidad técnica. El mundo se pone enfrente para ser objeto de dominación pragmática. De allí, la protesta heideggeriana del “olvido del ser”.
Otra gran crítica interna de la modernidad fue realizada por el vanguardismo estético (cubismo, dadaísmo, expresionismo, futurismo, surrealismo) cuya intención, más que construir una sociedad distinta, era establecer una forma nueva de experiencia estética, que rompiera con la impuesta por el mundo instrumental, apostando al desorden del mundo, pero a la vez a un orden utópico y moderno.
También la escuela de Frankfurt produjo una crítica violenta, especialmente a la sociedad burguesa actual y sus manifestaciones culturales. Sostiene que la razón humana ha quedado instrumentalizada, es decir, se ha convertido en una herramienta que sirve a los fines de dominación de los hombres y que ha sumido a la civilización en el terror y la barbarie. La crítica de la escuela de Frankfurt constituye una crítica moderna de la modernidad y sus más destacados representantes son Max Horkheimer, Theodor Adorno, Herbert Marcuse, Jürgen Habermas y Erich Fromm. Estos autores, al constatar el declive del viejo sujeto revolucionario que ya no puede asumir una macroteleología, “representan una especie de ‘primer paso’ en la progresiva disolución teórica de la razón moderna que vemos hoy ante nuestros ojos”.
También podemos agregar las voces de protesta del existencialismo, con Kierkegaard primero, Sartre y otros después.
Por los años 60, surgió el estructuralismo. Claude Lévi-Strauss trabajó en antropología y etnología; Jacques Lacan, en psicoanálisis; Louis Althuser propuso una nueva lectura de Marx; y Michael Foucault trabajó en la episteme del saber y las relaciones del poder.
Las proclamas existencialistas “estamos condenados a ser libres”, “la vida como proyecto”, “el hombre hace la historia” son sustituidas por las nuevas estructuralistas: “la libertad es una ilusión, el sujeto está sometido a la estructura”, “la historia no explica los hechos”. Frente al primado del sujeto y de la historia —que mantienen conjuntamente la fenomenología y el existencialismo— se impone la primacía de la estructura y el sistema. El punto de vista adoptado por el estructuralismo, centrado en las estructuras, conduce a un eclipse de la subjetividad. “Creemos que el fin último de las ciencias humanas no es constituir al hombre, sino disolverlo”, dirá Lévi-Strauss. Claude Leví-Strauss, El pensamiento salvaje (México: FCE, 1964), 3577, 358.
Priora, J. C. (2022). Nuevo des-orden mundial: posmodernidad, hipermodernidad y fin de la historia: (1 ed.). Libertador San Martín, Editorial Universidad Adventista del Plata. Recuperado de https://elibro.net/es/ereader/bibliotecauab/212751?page=78.
Le sigue el deconstruccionismo y el posestructuralismo. Este afirma lo fortuito, lo aleatorio, la diferencia. Creen que no es posible oponerse al logos occidental, ya que equivaldría a reafirmarlo. Se proponen conducir a la razón a sus propios límites, planteando problemas insolubles: “La tarea de desbordar el discurso filosófico desde dentro, de descentrarlo, deconstruirlo, introduciendo un pensamiento del juego, de las diferencias (Derrida) o del espíritu lúdico de Nietzsche (Deleuze)”. (Antonio Bolívar Botia, El estructuralismo: de Lévi-Strauss a Derrida (Madrid, ES: CINCEL, 1985). Obras de Jacques Derrida: De la Gramatología; La voz y el fenómeno; La escritura y la diferencia; Posiciones; La diseminación; La arqueología de lo frívolo; La Filosofía como institución. Publicó la mayoría de sus obras entre 1967 y 1972. Algunas obras de Gilles Deleuze: Nietzsche y la filosofía; Diferencia y repetición; Lógica del sentido; Capitalismo y esquizofrenia. Publicó la mayoría entre 1969 y 1972). Citado en: Priora, J. C. (2022). Nuevo des-orden mundial: posmodernidad, hipermodernidad y fin de la historia: (1 ed.). Libertador San Martín, Editorial Universidad Adventista del Plata. Recuperado de https://elibro.net/es/ereader/bibliotecauab/212751?page=78).
El común denominador es considerar “la escasa consistencia, o la simple ilusión de un sujeto con conciencia autónoma, dueño de sus discursividades”. (Nicolás Casullo, “Éramos tan posmodernos”, Clarín, 24 de abril de 1989, 15. Citado en: Priora, J. C. (2022). Nuevo des-orden mundial: posmodernidad, hipermodernidad y fin de la historia: (1 ed.). Libertador San Martín, Editorial Universidad Adventista del Plata. Recuperado de https://elibro.net/es/ereader/bibliotecauab/212751?page=78).
En todos los campos, la idea de razón se toma con más precauciones y desde cada uno confluyen en lo que se llama posmodernismo, que se caracteriza por un relativismo muy grande y una visión fragmentada de la realidad. El sujeto ya no es autónomo, sino que está condicionado social, histórica y políticamente. Pero “... la posmodernidad no supone cualquier crítica de lo proyectual, sino una particular modalidad de su rebasamiento y abandono”. (Follari, Modernidad y posmodernidad, 44. Citado en: Priora, J. C. (2022). Nuevo des-orden mundial: posmodernidad, hipermodernidad y fin de la historia: (1 ed.). Libertador San Martín, Editorial Universidad Adventista del Plata. Recuperado de https://elibro.net/es/ereader/bibliotecauab/212751?page=79).
Según Alain Touraine, el posmodernismo prolonga la crítica destructora del modelo racionalista lanzado por Marx, Nietzsche y Freud y se opone casi constantemente a la modernización técnica y económica.
Priora, J. C. (2022). Nuevo des-orden mundial: posmodernidad, hipermodernidad y fin de la historia: (1 ed.). Libertador San Martín, Editorial Universidad Adventista del Plata. Recuperado de https://elibro.net/es/ereader/bibliotecauab/212751?page=76.
CORRIENTES DEL PENSAMIENTO POSMODERNO
En este movimiento, pueden identificarse por lo menos cuatro corrientes de pensamiento: .
1. Enfoca su atención en lo tecnológico y su impacto en la vida cultural, y define la posmodernidad como hipermodernidad, en el mismo sentido que Daniel Bell definía la sociedad posindustrial como hiperindustrial. En este caso, el movimiento moderno se acelera, “no renuncia a la modernidad, pero la reduce a disposiciones técnicas que sólo llaman la atención por su novedad y proezas técnicas, rápidamente superadas”.
Representan esta dirección Jean-Francois Lyotard y Charles Baudelaire.
2. Dirige su crítica al ámbito social y político: el modernismo inventó modelos de sociedades cuya realización exigía la intervención de un poder absoluto, llegando a veces hasta la negación de lo social. Esta línea es anti-modernista: la idea de revolución pierde su fuerza para anunciar un mundo nuevo. Este es el punto de vista adoptado por Jean Baudrillard y Giles Lipovetsky, que representan el discurso de disolución de lo social. La crítica posmoderna abarca la ruptura con una tradición intelectual y cultural. “La política ya no pretende ‘modificar la vida’ y los parlamentos pierden su rol de representación de las demandas sociales”. (Touraine, Crítica de la modernidad, 186-193. CITADO EN: Priora, J. C. (2022). Nuevo des-orden mundial: posmodernidad, hipermodernidad y fin de la historia: (1 ed.). Libertador San Martín, Editorial Universidad Adventista del Plata. Recuperado de https://elibro.net/es/ereader/bibliotecauab/212751?page=79
Estas dos posiciones conducen a dos direcciones opuestas:
3. La más frecuente es la que afirma la ruptura con el historicismo y el reemplazo de la sucesión por las formas culturales de simultaneidad. El posmodernismo se convierte en poshistoricismo. Desaparece la idea de unidad de la cultura y se fortalece la idea de pluralismo cultural porque nada permite escoger entre experiencias que deben aceptarse todas, desde el momento en que tienen cierta autenticidad. El fin de la historia es el resultado de la influencia de los medios de comunicación por su capacidad de hacer próximo a lo lejano, y simultáneo a lo que está alejado en el tiempo y el espacio.
4. Dirige su atención al campo de lo estético: lleva al extremo la destrucción de la representación modernista del mundo. Ya no acepta situar al hombre frente al mundo para mirarlo y reproducirlo en imágenes, pues sitúa al hombre en el mundo, sin distancia alguna o, mejor dicho, reemplazando esa distancia... por la construcción de una red de comunicaciones, de un lenguaje entre los objetos y el pintor, el arquitecto o el escritor.
De ahí el lema de lo “antiestético” subrayado por Frederic Jameson. El hombre está incorporado al mundo cultural, en un conjunto de signos y lenguajes que ya no tienen puntos históricos de referencia. Se quebranta la idea de sujeto. Todo se fragmenta, desde la personalidad individual hasta la vida social.
Priora, J. C. (2022). Nuevo des-orden mundial: posmodernidad, hipermodernidad y fin de la historia: (1 ed.). Libertador San Martín, Editorial Universidad Adventista del Plata. Recuperado de https://elibro.net/es/ereader/bibliotecauab/212751?page=80.
ASPECTOS POSITIVOS
1. La atención y el cuidado del propio cuerpo, que había sido descuidado.
2. La valoración del presente como momento vital.
3. El descubrimiento de los límites de la razón humana, y el rechazo de sus desbordes y de todos aquellos abusos que en su nombre sojuzgaron y so- metieron a los individuos y los pueblos.
4. El reconocimiento de otras dimensiones de la persona humana, tales como los sentimientos y la voluntad.
5. El reconocimiento de la existencia de normas que no son universales y el respeto por los que no las comparten.
6. El rechazo de los gobiernos de fuerza y el valor de la participación social en el ejercicio del poder.
7. El énfasis en la tolerancia y la necesidad de escuchar a los que no habían tenido voz.
8. Admisión de la diversidad.
9. Desmitificación del rol de la ciencia y la técnica.
Priora, J. C. (2022). Nuevo des-orden mundial: posmodernidad, hipermodernidad y fin de la historia: (1 ed.). Libertador San Martín, Editorial Universidad Adventista del Plata. Recuperado de https://elibro.net/es/ereader/bibliotecauab/212751?page=101.
ASPECTOS NEGATIVOS
1. Vocación necrófila. En un movimiento pendular, el hombre posmoderno fue al otro extremo y creyó que para afirmarse era necesario dar muerte primero a Dios, luego a la metafísica, a la historia, a los mitos, a los proyectos, y a sí mismo... ¿Sorprenden las consecuencias?
2. Sustitución de Dios. Ponerse en su lugar recibe un nombre: satanismo. Por eso el desencanto. No solo uno, sino mil demonios perturban al hombre posmoderno. Ahora descubre que ni lo racional ni lo no racional coinciden con lo bueno y que la libertad que reclamaba no era solo para elegir el bien, sino también el mal.
3. Otras sustituciones. ¿Y qué escogió? Deificarse, viviendo como si perdurara para siempre y al mismo tiempo aferrándose al instante como si fuera lo eterno. Destronó a la razón y en su lugar colocó los instintos que lo desmoralizan; desechó la autoridad, mientras se niega a someterse a las más elementales normas de convivencia humana; rechazó la norma divina y la reemplazó por oscuros e individuales caprichos; eligió la voz de los que no habían hablado antes, pero le resulta difícil soportar su lenguaje; exaltó el valor de la participación en el poder, pero se destroza luchando por ejercerlo despóticamente sobre sus semejantes; renegó de la ciencia, pero en su nombre comete los más horrendos crímenes, como el genoci- dio; rechazó los proyectos, pero he aquí que está empeñado en uno aún más siniestro: el de un absoluto vacío.
Ha llegado a un escepticismo radical que impide seguir pensando y aún seguir viviendo. Esto genera una parálisis y deviene en frustración y esterilidad que solo se detiene en los fracasos, con lo cual anula la capacidad de reflexión y de crítica necesarias para superar las dificultades.
... Aun habiendo negado la historia, se cree que habrá una etapa futura mejor.
Priora, J. C. (2022). Nuevo des-orden mundial: posmodernidad, hipermodernidad y fin de la historia: (1 ed.). Libertador San Martín, Editorial Universidad Adventista del Plata. Recuperado de https://elibro.net/es/ereader/bibliotecauab/212751?page=102.
EN RESUMEN
La posmodernidad significó un reencuentro con la naturaleza, con el orientalismo. Se proclama una armonía total y la disolución del individuo en el cosmos. No es necesario dominar a la naturaleza, sino integrarse a ella (animismo, panteísmo). La nota dominante es el desencanto.
Priora, J. C. (2022). Nuevo des-orden mundial: posmodernidad, hipermodernidad y fin de la historia: (1 ed.). Libertador San Martín, Editorial Universidad Adventista del Plata. Recuperado de https://elibro.net/es/ereader/bibliotecauab/212751?page=107.
Gianni Vattimo3 cree que “la verdad de la posmodernidad no es la armonía, sino la multiplicidad de las voces”.4 De ese desorden se cree que puede surgir el orden, del mismo modo que de las moléculas de sustancias químicas estudiadas por Prigogine.
Baudrillard5 —como fue dicho— cree que “el nuevo orden mundial es una especie de utopía”, porque “... se proclama en el instante mismo en que vivimos un gran desorden mundial”. Estamos asistiendo a la desintegración de los imperios del este y el oeste. También se desintegran los valores, la cultura... “Hay un sentimiento, un ambiente general de catástrofe simbólica” y acercarnos al fin del siglo genera miedo.
Touraine afirma que “... detrás de estas inquietudes aparece una duda más profunda: ¿no está la humanidad a punto de romper su alianza con la natu- raleza, de hacerse salvaje en el momento mismo en que se cree liberada de las tradicionales coacciones y dueña de su destino?”.6 Además, expresa: “Todo parece estar envuelto en una especie de pánico, de ir deteniendo el tiempo, de hacer las cosas más lentas para no llegar al fin del siglo. No queremos en- frentar el juzgamiento simbólico de Dios, e intentamos revisar el pasado”.7
Vattimo afirma que “lo posmoderno es un esfuerzo de la cultura por superar un juicio apocalíptico”.8
Personalmente, creo que hay en el imaginario colectivo un rechazo deliberado de un fin, aunque la piedra que vio el profeta Daniel esté a punto de caer sobre los pies de la estatua para deshacer con ella todos los ídolos.
Priora, J. C. (2022). Nuevo des-orden mundial: posmodernidad, hipermodernidad y fin de la historia: (1 ed.). Libertador San Martín, Editorial Universidad Adventista del Plata. Recuperado de https://elibro.net/es/ereader/bibliotecauab/212751?page=99.
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